jueves 15 de octubre de 2009

Cómo pasa el tiempo

Cómo pasa el tiempo.  No te das cuenta realmente hasta que te encontrás al hijo de tu amiga del colegio, de la mano de su novia.  O cuando decidís, al fin, viajar al sur y ves que te asfaltaron la callecita aquella,  y que cerraron la pequeña cafetería con flores y te colocaron un mall.  Pues ni modo.  Lo aceptás y chau pescado.

Hace diez años, por ejemplo, era o.k. hacer ojitos con algún vecino y sentirme wow.  Hoy me preocupo por los ojos, tú sabes... veinte sobre veinte.  Hace diez años guardaba los lápices de colores para enviar un mensaje rosa.  Hoy solo encuentro el lápiz azul, que escribe mensajes que guarda el cartero, o los mensajes  que  luego salen al blog.


Ayer... podía dormir menos y soñar más.  Comer más y engordar menos.  Saltar más alto y preocuparme menos por la bajada, por la caída, por la derrota.  Hace más años podía jugar más y trabajar menos.  Apostar más y perder menos.  Aprender más y entender menos.

Hace más tiempo, incluso; podía sentir más, pero disfrutar menos...                                                                

Pero ahora, en este tiempo, puedo tener más tiempo.
Y mañana quiero quererte más y equivocarme menos.

Cómo pasa el tiempo. ¿Verdad?

Y ojalá que pase lento, porque hoy disfruto el descubrirme en tu mirada.
                                                     Porque hoy. Y por siempre, tu amor es el mejor presente... hijo mío.                  

lunes 5 de octubre de 2009

"Simplemente una rosa" L. Favio


Dirán que soy cursi, pero hoy, aquí, sentada junto a la ventana en un día de primavera...en Santiago (quién diría...) me siento terriblemente melancólica.  El día está lindo, la gente está linda, y mi vida también.  Me alegran los cantos y me alegra la risa.  Eso me hace pensar en los años jóvenes de mi adolescencia.  Cómo soñaba con el primer beso...y cuando escuchaba el disco de Leonardo Favio, -entre el vasto repertorio sesentero de mi papá-, con esta canción en especial, se me erizaba la piel y mi mente volaba a lugares de encanto... Me veía viviendo en alguna ciudad de Argentina o Chile, una bufanda, una boina, perdida en esos ojos profundos. Besándonos bajo la lluvia....

Ahhh creo que toda mujer ha tenido esa sensación, ese placer de soñar despierta e hilvanar historias románticas para el corazón. En este tiempo de "realidades" no está mal, de vez en cuando, salir y cambiarnos el switch...entrar a una onda un poco más apasionada, menos moderna y tomarnos un descanso de la aburrida agenda...y luego, regresar, seguir aterrizando sueños pero con más chispa en los ojos.

Hoy y gracias al youtube y a mi ventana, puedo hacer eso.   Mañana....Cuando llueva otra vez, te llevaré al balcón y nos daremos un beso...o nos iremos a Viña y diremos cosas bonitas, como el día en la playa cuando te conocía....  Ahh que suerte, que suerte..... que suerte la mía.

viernes 2 de octubre de 2009

Gracias Mercedes Sosa

http://www.youtube.com/watch?v=g8VqIFSrFUU

TODO CAMBIA 

de Julio Numhauser

Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo, ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Y lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo, ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia 




¡Qué Hermosa  canción! Me enamoré de ella y de Mercedes Sosa. Gracias Mercedes por compartir tu voz con el mundo.


Me hace pensar nuevamente, en mi vida a finales de los noventa...Ahhh la cantaba pensando en mi futuro y diez años después la canto pensando en el pasado...

Cambió lo superficial...
      Felizmente más fea.
Cambió lo profundo...
     Diría que ahora sí soy bella.
Cambió el modo de pensar...
     Gracias a los libros, los amigos y los años.
Cambió todo en este mundo...seguro seguirá cambiando.


Pero no cambió mi amor,
por mi madre...
Mis hermanos. 


Aunque ahora viva lejos...En otro mundo, con otra gente.  Sembrando sueños y cosechando bendiciones.  El dolor que hemos compartido, familia, nos unirá por siempre.  Y con la esperanza puesta en Dios y en el futuro, nos abrazaremos en la dicha...mientras seguiré cantando con Mercedes, porque lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana.   


¡Los quiero!

miércoles 30 de septiembre de 2009

El viaje

Resulta que no estoy acostumbrada a los "freeways". -Verá, vengo de una ciudad pequeña-.  Además, soy muy nerviosa, soy nueva en Santiago, estaba sola y tengo a mi responsabilidad la vida de un bebé (mi hijo)...comprenderá entonces la atormentada noche por la que pasé, aquella vez:

Eran alrededor de las nueve cuando nos despedimos en el aeropuerto.  Recordate- me dijo- poner atención al cruce correcto, después de la primera salida a la derecha.  Sí, le dije, muy confiada que todo estaba bien.  Por suerte, mi hijo daba ya señales de sueño, así que el viaje de regreso al departamento sería de lo más tranquilo, pensé. Efectivamente venía con los ojos puestos en las señales y evitando ir como tortuga.  También cantaba una canción de cuna y sin ver buscaba entre mi bolsa el celular...por cualquier cosa.

Hice el cruce, la señal claramente decía salida a Santiago.  Continué por la carretera que empezaba a verse más oscura, menos transitada y poco parecida a la que me trajo.  Tragué saliva y voltee a ver a mi hijo, quien dormía. Esto último me causaba tranquilidad y angustia al mismo tiempo. -Verá, yo soy toda su seguridad, y mi seguridad en ese momento empezaba a tambalearse-.

Respiré profundamente, me persigné y continué cantando.  Los rótulos empezaron a delatar mi error.  Todos decían: Viña del Mar.  En todo caso me voy a Viña, pensé por un momento.  Pero luego recordé que tenía menos de un cuarto de gasolina.  Mi baby seguía dormidito y yo repetía y repetía la misma canción.
Luego de unos quince minutos divisé una gasolinera.  Puse gasolina y le pregunté al trabajador cómo salia de la carretera para ir a la ciudad.  -Verá, todos los rótulos que decían salida también indicaban los lugares que me llevarían, y ninguno me sonaba, ni siquiera, familiar-.

- Oye, para salir, coge la siguiente salida, subes el puente y pronto estarás del otro lado de la carretera, ya de regreso y cuando veas el rótulo luminoso que dice a la costanera...cruzas.
- Ya! muchas gracias... y sonreí. Me mostré muy segura de mí misma.  -Verá, vengo de un país donde la seguridad no es muy buena y cualquier persona puede ser un sospechoso-.

Seguí las indicaciones y como él dijo, ya estaba del otro lado.  Respiré aliviada.  Ahora solo faltaba ver el bendito rótulo luminoso.  ¡Ahí...ahí! Quise gritar, pero se iba a despertar el nene.  Ahí estaba, radiante, claro y bien conocido por todos, incluso por una extranjera como yo. Casi todo esta resuelto me dije...otra vez me equivoqué.

Una hora después, llegué viva al departamento.  Mi hijo por suerte ni pesadillas tiene aún.  No me asaltaron, no se me apareció la llorona chilena, ni Mandril el destripador a la orilla del puente. No se me pinchó la llanta, ni me pararon los "pacos".  No olvidé las llaves, ni se me atravesó el gato negro.  Pero lloré, lloré como nunca.  Lloré como un niño, hasta el cansancio.  Para mí aquella noche fue terrible.

-Verá, era la primera vez que mi esposo me dejaba por un viaje largo de estudios...Era la primera vez en varios años que dormía sola, y lo amo tanto.  Comprenderá entonces la atormentada noche por la que pasé, aquella vez...-

martes 29 de septiembre de 2009

El intruso

Usualmente prefiero dormir que comer, pero en aquella noche me armé de valor para ir por un vaso de leche a la cocina, sabiendo que después tendría que volver a lavarme los dientes y que el agua apagaría el sueñito que ya había acumulado, mientras a tu lado me consentías. 


Sola frente al refrigerador, y al ritmo del domingo a las diez, pensaba en no querer pensar en los problemas y en la nueva semana que se asomaba.  Cuando lo escuché.  Se me erizó la piel.  No quise apagar la luz de la cocina para buscarlo en el comedor o en la sala.  Salí lentamente y allí estaban esos ojos amarillos fosforescentes, contemplando mi paso.  Me quedé helada y cuando reaccioné salí corriendo hacia mi habitación.  Mi esposo luchó con él por varias horas, intentándolo sacar. Nos insinuó que simplemente se le había pegado la gana meterse y hacer de nuestra casa, su casa.  La cosa estaba peluda y violenta porque en uno de los forcejos casi me arranca la piel.  Cuando se cansó se hizo el muerto o el dormido... No sabíamos si llorar o reírnos de la absurda situación.  Alcancé una toalla y lo cubrí lentamente.  No se movió.  Abrimos la puerta y temerosamente lo empujamos fuera.  


Desde entonces, a veces lo veo deambulando por el barrio.  Desde entonces, pusimos más seguridad, sobre todo en la chimenea.  Y no hay duda que prefiero dormir, aunque realmente tenga hambre.  Y por nada del mundo pienso en cómo pensar para no pensar en los problemas, no vaya a ser que se me aparezca de nuevo, me traiga mala suerte y me cague la noche...aquel gato negro.


domingo 27 de septiembre de 2009

La visita

Entonces escuché la cortadora de grama. Una luz entraba por la ventana, pero se podía sentir aún la negra noche. Le pregunté a mi esposo si había quedado con el jardinero y medio dormido me respondió: "dormite, son las tres de la madrugada". Fue cuando volteando hacia mi izquierda,vi a mi madre a los pies de mi cama - junto con mi hijo-. No sabía si estaba soñando aún y atontada pensaba cómo era posible, si ella no contaba con llaves para entrar.
¿Mamá qué haces? ¿Todo bien? Le pregunté.
Me sonrió y me hizo señas de que no hablara, porque se iba a despertar el nene. Después caminamos por el corredor y hacia el jardín. Pude notar en sus ojos acuosos una mirada llena de esperanza. Nos abrazamos largamente y vimos con amor correr al nene, lleno de vida.
Esa fue la última vez que la vi.

martes 5 de mayo de 2009

Guatemala

La distancia nos hace escribir -me dicen- 
Pero aún no escribo nada.  
Una hoja en blanco y el abecedario. Bueno… 
Y un libro roto de autores chapines,
y los treinta cinco volcanes de Ricky López. 


Lo siento… no puedo darte más que esto: 
Un techo y cuatro paredes  
con vista a los grandes Andes. 
Con un sol que se duerme más tarde, 
y una luna que ya no se pinta de plata.  
- sino de cobre - . 


Se termina la lista y… me quedo sin nada... 
Quizás te sirvan mis sueños pospuestos, 
o el amor de una madre por su hijo extranjero, 
o la lágrima que se envió ayer por correo. 


¡Lo siento!  todo me falta 
Me falta el viento de tu barrilete,  
Me falta noviembre… 
Me sobra el verano... 
Me asfixia el calor. 


Siento lo dulce del fiambre. 
Siento el olor del domingo. 
Siento el azul de los nuestros. 
Siento la primavera en las venas… 


Y en el corazón tengo lo que no puedo darte, 
y lo que vos, que estás allá lejos tenés a tus pies:
¡Mi tierra querida!

martes 29 de mayo de 2007

La gloria

Y me creía muerta,
hasta que un día
adornaste mi tumba.

Me plantaste un par de flores
y sus raíces alcanzaron
mi cuerpo vacío, y su olor
perfumaron mis labios.

Me levanté entre los muertos
y la gloria por fin la tengo,
entre tus brazos...
a: Fede








sueños de un ave

He despertado.
ya no soy humano.
Hoy seré de nuevo
un pájaro!

podré volar,
lejos y aún más...
por mis venas el viento,

por mi frente,
nada será igual.
Podré ser casi libre,
casi inmortal,
y casi feliz.

sábado 18 de noviembre de 2006

"Trece de Alianza"




Trece de Alianza


Como quien espera el alba me verás entrar al horizonte
y en la marcha, los oídos sabrán que ya es la hora.

Luciré gaviotas en el pelo como las que vuelan lejos


y brillarán mis ojos perlas cultivadas por mi madre.

El estallido de talanes de campanas bien alegres,
provocará risas al viento, en señal de buen augurio.

Y levantando la copa en honor a la esperanza,
Don futuro guiñará su ojo, abriéndonos camino.

Rían y canten … que la tarde se hace eterna

y las almas sin reproche, hoy buscan entregarse.