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Soy catequista

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Hola, bienvenidos a mi Blog www.mateo2820.blogspot.com Me llamo Gilda María Rodas, soy esposa, mamá, hermana, hija, amiga...e¡¡Hija de Dios!! Nací en Guatemala un  un 17 de junio, y me bautizaron el 1 de septiembre en la década de los 70s.  Desde hace ocho años que junto con mi familia vivimos en Costa Rica.   Pura Vida.  ¡¡También soy Catequista!!  Desde hace unos seis años, pero ahora que lo pienso bien, sentí el llamado o el interés por  estar en las cosas de Dios cuando escuché la canción “Pescador de Hombres”,  quizás tenía unos nueve años ya que había recibido recién la Primera Comunión.  Aún recuerdo cuando al escucharla ardía un fuego dulce en mi corazón, sin saber qué era o por qué era y me tocó pasar por muuuuuchas experiencias -agridulces-, que me condujeron a comprender, vivir, agradecer el amor de Dios y a querer compartirlo.  Y claro también a encontrar el significado de esa canción que aún resuena y me sigue enseñando. Te ...

Un vínculo

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En el silencio del vínculo, entre padre e hija, perdí algo. Aún no sé qué. ¿A dónde fue? ¿O si alguna vez estuvo? En ese silencio, estuve sola. Buscando algo más. Y mientras la vida pasaba, muy rápido, me llenaba de todo, sin filtros, también de lo malo. Llenaba cariños inútiles, y promesas rotas. Y me vaciaba de mí. Ahogándome en un río, de lágrimas. Un día no me pude ver más. Pero Él me encontró,  estaba cubierta de rosas, llenas de espinas. Su perfume me despertó,  y las espinas, a su frente llevó. Desde entonces,  en los silencios, se comunica conmigo. Y la vida ya no pasa ni rápido,  ni lento  ...sino a su ritmo. Que viene siendo como... una canción bajo la lluvia,  en un día de sol.

El otoño

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Cuando la hoja seca cae, el viento suspira. Ya no soy la misma verde verde que fui. Ni vislumbro horizontes desde la copa más alta. Más bien, sirvo de abrigo en un nido con pichones, y de abono para pastos, que algún día verán trigo. Cuando boca arriba contemplo el cielo, no sólo lo hago para ubicar el norte, ni solo lo hago para con las nubes jugar... sino para recibir el maná, que aún no merezco, pero que ahora agradezco, ...porque aún estoy viva. Cuando lentamente caigo, es cómo acariciar el camino, un camino aún con flores y espinas, piedras y riachuelos, pájaros y despedidas. Un camino donde el viento sopla, y yo feliz...le espero.

Ámame

Vuela alto, lejos, despacio. piérdete en el paraíso. Mi paraíso, y ¡bésame! Antes que amanezca, y ¡ámame! Antes de que despierte.

Juntos

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Estás en el aroma del viento, que se cruzó con mi norte. Estás en los silencios del alma, cuando dijiste mi nombre. Estás en el eco del templo, que aún cuenta promesas. Estás en el dolor de dos partos, que nos dicen te quiero . Estás en la letra del nombre, que continua el linaje. Estás en las luces del día de mis triunfos y risas. Estás en la cabalgata nocturna, de mis noches de pena. Estás en la cuarentena del destierro nos llamó sin aviso. Estás tras bambalinas del drama, que a veces yo finjo. Estás en la dureza de la cara, cuando elijo la cruz. Estás en la rosa de mis cuentos, cuando dibujo el final. Estás en la fineza del hilo, cual nos teje la vida. Y en el matiz del tiempo... que nos sigue sumando. ¡Juntos!

La adversidad

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Nadie le quiere abrir la puerta. La mantendremos cerrada. Y haremos nuestras casas, de ahí, lo más alejadas. Y nos subiremos al barco, que nos lleve a esa playa, donde la arena es muy fina, donde la miel no se acaba. Y construiremos castillos, con la arena muy blanca. Hasta que algo despierte, nuestro estéril letargo. Culparemos a las nubes , o culparemos al barco. Sin estúpidos castillos, ni refugio...ni contacto. Arrastrados por una ola, de vuelta al lugar temido, y después de tanta sal ahogando algún gemido. Y después de tanta sal, por una cruz seguimos vivos. Bendeciremos a la tierra. Bendeciremos a la lluvia. Cosecharemos con respeto. Cosecharemos ya sin culpa. Y a la puerta llamaremos, - a golpes de herederos -, reclamando nuestro reino, reclamando lo que es bueno. ¿Saldrá la adversidad? Sí. Pero esta vez..                                 ¡no temeremos!

Tiempos difíciles

La bulla me ignora y a penas me ve. pero quiere tocarme y marcha a mi alrededor con agudos chillidos, graves tristes, susurros necios, risitas burlonas. ¡No la reconozco! y ella parece tener el control y saber quién soy. Pero esa, no soy. y Surge una grieta, hundida en la esencia, y de ella sale un silencio, dulce y blanco, quieto y sabio. se deja atrapar. Esa sí soy.

Eres Tú

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En un mundo de voces, ¡la palabra eres Tú! Esa, que conforta mi alma sedienta. ¡La palabra eres Tú!  La que quema por dentro. La que moldea la obra. La de mis ojos al cielo. ¡La palabra eres Tú! La que con una basta, para sanar las heridas, Y, comenzar de nuevo. ¡La palabra eres Tú! La que escribe: ¡Hágase! La que sostiene mi vida, a la hora de la muerte. ¡La palabra eres Tú! La que dijo: Levántate. La que dice: Sígueme. La única que es eterna.  La palabra se encarna en ti, se hace verbo y conjuga mi alma.

Mil y un recuerdos

Dichoso tú, que no tienes canas ni arrugas... No han pasado los años por ti. ¿Aún tienes veintidós? Dichoso tú, que no tienes twitter, ni pensamientos cortos. Ni mil y un recuerdos. ¿Los hay en el cielo? Dichoso tú, que sigues el sol, que el Paraíso te encuentra, y  los fantasmas no asustan ...los lugares eternos. Dichoso tú,  ¡y Pobre de mi! Que teniendo todo eso, todavía me faltas.

Encuentos nocturnos

Eran alrededor de las dos de la mañana. Desperté con sed. Al cruzar la puerta noté algo que se movía, era pequeño, largo y oscuro.  No debí encender la luz pues lo perdí de vista, debió haber huido el cobarde.   Seguí mi camino hasta la cocina, tome un poco de agua y apagué la luz.  Regresé en silencio, y nuevamente al subir los escalones, nos encontramos. Decidí hablarle y le pregunté:  -¿Quién eres? Me miró, sus antenas se movieron ligeramente y su horrible y repugnante boca se abrió para decir:  -Me llamo kafka, y tú?

Sal

Tequila en la tempestad, con sal. sin lunas, luceros o faros... En las manos: arena En la mente: castillos En la garganta:  Silencio.

Tormenta

Lluvia... ¿Qué digo? ¡Tormenta! El agua está salada y no tengo vino, ni barca.

El receso

Me caí de la cama y ahí tirada, no dejé de sonreír, y aún rota y descosida, deseé seguir tirada, como muñeca de trapo, esperando verte en el receso.

El silencio

El silencio de vez en cuando grita: Tu nombre, nuestra historia, el adiós, la respuesta, el tiempo, la espera, lo perdido...

Raymundo, el viejo y el mar

Cuando dormía más de ocho horas seguidas, a veces solía tener los sueños más fantásticos que puedan imaginar, incluso algunos con secuencias que hasta la fecha los recuerdo bien.  Como el de Raymundo, ¡qué nostalgia me invade! Qué giro tan maravilloso el que le dio a su vida... Todo comenzó cuando su abuelo Francisco lo creía muerto. El viejo habría recibido un telegrama que le entristeció mucho:   "Lo sentimos, ayer a las siete Raymundo Lozada murió, su cuerpo ya fue enterrado. QEPD. ".  Francisco suspiró profundamente pero ademas de sentir dolor, se sintió aliviado.  La mitad de dinero correspondiente a su pensión, la destinaba mes a mes a los abogados de Raymundo y otros gastos. Lo enviaba a la ciudad donde cumplía veinte años de sentencia su ingrato y huérfano nieto, quien en un altercado por drogas, se vio envuelto en el asesinato de una humilde muchacha.  Francisco no dejó de creer en su inocencia, nunca dejó de luchar por él, hasta ese mis...

En pleno siglo XXX

Había una vez un hombre que ansiaba encontrar un vicio.  Tenía más de treinta años y la mitad de su vida la había gastado en trabajos, estudios y actividades extracurriculares que fomentaban el deporte y el arte, hasta que un día se cansó de esa vida tan vacía y poco esperanzadora, por lo que decidió cambiar. Lo malo era que no sabía cómo empezar. Desvelarse era un martirio, pues casi siempre despertaba a las cinco de la mañana cuando todos llegaban a dormir.  Se sentía activo y pleno.  Sus amigos le ponían trampas, pero simplemente no encontraba el tiempo para descansar un poco y tomarse tan siquiera un trago...Y no hablemos de los hábitos, todos totalmente asignados y con rutinas muy establecidas.  Pobre hombre, era un caso perdido. Un día conoció a Cristina, una joven de diecinueve, llena de experiencias.  Era una DJ famosa y su aspecto palidezco y sombrío la situa...

Pronóstico

Más que una costumbre, lo volví parte de la rutina diaria. Aprendí a informarme sobre las condiciones climáticas. Sobre todo durante el invierno: Mínima dos grados; máxima trece. Parcialmente nublado y con posibles lloviznas al final de la tarde. En verano la situación no cambiaba mucho.  Mínima veintidós grados; máxima treinta y tres. Se recomienda uso obligado de bloqueador.  Rayos UV extremo.  Ahora que volví, me pregunto: ¿Qué hago con esta costumbre cruel? Si aquí todo el tiempo es Primavera. 

Souvenires de Violeta

Aquella tarde Violeta quiso tomar un paseo. Entre Vespucio Norte y Calle del Inca, hay un lugar especial, una pequeña plaza llena de árboles, niños y ancianos. Algunos enamorados y otras personas que a solas quieren descansar un rato. Violeta se sentó en su banca favorita, alguien había dejado algunas partes de El Mercurio. Por suerte era la sección de Artes y Letras. Cuando las luces del parque se encendieron, caminó hacía la estación, aquella tarde tenía un olor diferente, como ese olor a miel con leche tibia.  Las puertas del vagón se abrieron, por suerte encontró lugar junto a la ventana.  Su intención era llegar lejos y después caminar hasta donde no hubiera salida y tomar una copa de buen vino, (aunque no lo había decidido bien, pero importaba poco).  Al terminar el recorrido no quedaba nadie a bordo,  era momento de bajar.  Se abrió la puerta y Violeta quedó un poco contrariada y bastante seducida. Allí estaba él  tan enigmático, Imperturbable...

Lo que hacía falta

-Pregunta Juan si le regalamos una vela. -Una me queda,  ¿por qué? -Porque es el cumpleaños de Paula y la va a sorprender con un pastel hoy, a la hora del té. -Qué detallista...deberías aprender un poco. -¿Ya empezás con tus sarcasmos? -No es eso, pero me doy cuenta que tú no tenés ese tipo de detalles conmigo. -Pero quién te entiende mujer, si para tu cumpleaños te regalé un carro.  El que tanto te gusta. -¡Sí el que vos usás ahora! -En serio que tenés un arte para crear problemas... -¿Sabés qué...? No quiero pelear.   Por fin hoy nos largamos de la ciudad, e intento pasar un buen día,    relajarme un poco...qué tanta falta me hace. -¿Y eso, es una indirecta o qué? -Ahh tomalo como querás, ya te dije que no quiero pelear. -Claro, que conveniente... -¿Ya encontraste la vela? -Sí ya la llevo. Eran alrededor de las diez cuando regresaron cansados al departamento.  Joaquín había sufrido un pequeño accidente esquiando en el agua y parecía tener ...

El viaje

Resulta que no estoy acostumbrada a los "freeways". -Verá, vengo de una ciudad pequeña-.  Además, soy muy nerviosa, soy nueva en Santiago, estaba sola y tengo a mi responsabilidad la vida de un bebé (mi hijo)...comprenderá entonces la atormentada noche por la que pasé, aquella vez: Eran alrededor de las nueve cuando nos despedimos en el aeropuerto.  Recordate- me dijo- poner atención al cruce correcto, después de la primera salida a la derecha.  Sí, le dije, muy confiada que todo estaba bien.  Por suerte, mi hijo daba ya señales de sueño, así que el viaje de regreso al departamento sería de lo más tranquilo, pensé. Efectivamente venía con los ojos puestos en las señales y evitando ir como tortuga.  También cantaba una canción de cuna y sin ver buscaba entre mi bolsa el celular...por cualquier cosa. Hice el cruce, la señal claramente decía salida a Santiago.  Continué por la carretera que empezaba a verse más oscura, menos transitada y poco parecida...